*** Optimismo, pero con una condición: España también juega con suplentes, pero tiene más suplentes de nivel que casi nadie ***

Estas ventanas FIBA tienen una particularidad que no podemos perder de vista: España está jugando sin buena parte de sus mejores jugadores, mientras que las selecciones que compiten contra ella tampoco tienen, en muchos casos, un fondo de armario comparable.

Y aquí está una de las grandes ventajas históricas de España: tenemos una ACB que produce y reúne una cantidad enorme de jugadores nacionales de nivel internacional. Incluso recurriendo a una selección de “suplentes”, el abanico de jugadores disponibles sigue siendo muy amplio. 

En otras palabras, España puede presentar en las ventanas un equipo muy alejado de su mejor versión y, aun así, disponer de jugadores que compiten cada semana en una de las mejores ligas de Europa.

Por eso no creo que haya que dramatizar demasiado este 5-3. No estamos viendo a la selección española; estamos viendo una versión muy condicionada de ella.

Ahora bien, tampoco conviene utilizar siempre la ausencia de los NBA como excusa. Si algunos jugadores llamados a asumir responsabilidades en estas ventanas —como los hermanos Hernangómez— mantienen un rendimiento por debajo de lo esperado, entonces sí tenemos un problema. Porque precisamente ellos deberían ser quienes diesen un paso adelante cuando faltan los grandes nombres.

España puede ser un equipo de “suplentes”, sí. Pero son suplentes de una selección con un fondo de armario extraordinario. 

Y ahí está la diferencia respecto a muchos de nuestros rivales: ellos también pierden a sus mejores jugadores en las ventanas, pero probablemente pierden un porcentaje mucho mayor de su potencial.

Por eso, más que mirar únicamente el 5-3, yo miraría qué jugadores están creciendo, quién está aprovechando la oportunidad y qué nivel somos capaces de mantener cuando faltan los titulares.

Si conseguimos recuperar a nuestros mejores jugadores y, mientras tanto, encontramos cuatro, cinco o seis jugadores capaces de sostener el equipo en estas ventanas, el escenario puede cambiar radicalmente.

El problema no es tener que jugar con los suplentes. El problema sería que nuestros suplentes no estuvieran a la altura de lo que históricamente ha sido el fondo de armario de España.