*** El niño que ya estaba obsesionado con el baloncesto ***

Cuando Kobe llegó a Italia tenía solo 6 años. Su padre, Joe Bryant, jugaba profesionalmente allí, así que Kobe creció literalmente dentro de los pabellones.

Mientras otros niños estaban jugando o esperando a sus padres, él se quedaba mirando los entrenamientos de su padre. Después cogía un balón y repetía movimientos.

Y había algo que llamaba mucho la atención: su obsesión por imitar a los jugadores adultos.


No se limitaba a tirar a canasta. Observaba cómo se movían, cómo utilizaban el cuerpo, cómo pasaban y cómo atacaban. Esa capacidad de observar y copiar sería después una de las características de Kobe como profesional.



La familia Bryant terminó viviendo en Reggio Emilia, donde Kobe jugó en categorías infantiles.

Allí no era toavía una superestrella ni mucho menos. Era simplemente un niño estadounidense bastante alto para su edad, hijo de un jugador profesional.

Pero tenía una ventaja enorme: había estado viendo baloncesto profesional desde que era muy pequeño.

Además, en Italia empezó a comprender que el baloncesto no era solamente cuestión de ser rápido o fuerte. Había que pensar el juego.

Ese aspecto europeo acabaría formando parte de su estilo.


Y entonces vuelve a Estados Unidos

Cuando Kobe tenía aproximadamente 13 años, la familia regresó a Pensilvania.

Ahí se produjo el choque cultural.

Kobe había pasado buena parte de su infancia hablando italiano y viviendo en Europa. Al regresar a Estados Unidos tuvo que adaptarse nuevamente a la vida americana.

Pero en las canchas ocurrió algo espectacular.

Su nivel empezó a dispararse.

En el instituto Lower Merion pasó de ser un adolescente con talento a convertirse en uno de los mejores jugadores jóvenes del país.

En su último año de instituto consiguió algo extraordinario: llevó a Lower Merion al campeonato estatal de Pensilvania, y su actuación lo convirtió en una auténtica sensación nacional.

Y aquí aparece una de las decisiones que cambiarían la historia de la NBA:

🎯 Kobe no quiso ir a la universidad

En 1996, con 17 años, Kobe decidió presentarse directamente al Draft de la NBA.

Era una apuesta enorme.

Los Lakers acabarían consiguiéndolo, y lo que vino después ya lo conocemos: 20 temporadas en Los Angeles, 5 campeonatos, un MVP, 18 All-Star y una carrera que terminó convirtiéndolo en uno de los jugadores más influyentes de la historia del baloncesto.

Pero hay algo fascinante:

Antes de que Estados Unidos descubriera a Kobe Bryant, Italia ya había visto crecer al niño Kobe.

Y por eso, incluso después de hacerse mundialmente famoso, Kobe nunca perdió su conexión con Italia. Hablaba italiano, visitaba el país y hablaba con enorme cariño de aquella etapa.